¡Ohayou gozaimasu!
おはようございます!♡
¿Cómo han estado? Espero que súper bien.
Hoy les hablaré de un tema precioso y que tenía pendiente: Mi bebé Allan Pug.
¡Será momento de presentarlo oficialmente dentro del Blog!
Durante Marzo llegó a mi vida el chiquito más precioso del mundo, es un amor súper adorable y hermoso, y cada vez que lo veo me dan ganas de abrazarlo y no soltarlo más.
Es un cachorrito (o bueno, ya no tanto) de raza Pug. Cuando le pusimos su nombre, no sabíamos si ponerle "Winnie the Pug" o "Edgar Allan Pug", pero nos decidimos por la segunda opción.
Preferimos no utilizar nombres de personas a secas, porque la última vez a nuestro hámster le pusimos "Máximo", y no sabíamos que el hijo de la vecina también se llamaba así haha, la señora se molestó mucho y ahora para evitar problemas decidimos ponernos más creativos y novedosos con los nombres.
En sus primeros días aquí era muy miedosito y apenas se movía, pero siempre fue súper adorable y cariñoso.
Como yo era la que lo cuidaba y estaba pendiente de él, me tomó como su mami, y aún sigue siendo conmigo con quién más arraigado está y a la que acude cuando tiene alguna necesidad (hambre, frío, etc). Es mi hijito postizo.
Creció muy rápido, imagino que todos sabemos que la infancia de los perritos es demasiado corta y que cambian rapidísimo, pero es diferente "saberlo" a "verlo en acción". En serio, el cambio es impactante y en súper poquito tiempo.
¡A pesar de que cuando bebé era muy tranquilito y centrado, al crecer se puso realmente travieso!
Todo lo muerde, todo lo destruye, y aunque intentamos educarlo igual se las arregla para hacer alguna travesurilla mientras nadie está mirando. Es un travieso innato que se la traía bien escondida cuando bebé.




