jueves, 11 de julio de 2019

Mi viaje a México「Enero - Febrero 2018」Cancún ☆ Playa del Carmen ☆ Chichén-Itzá ☆ Valladolid ~


¡Ohayou gozaimasu!
おはようございます!

¿Cómo han estado?
Espero que de lo más bien.

Como se los había prometido y como lo prometido es deuda, el día de hoy vengo a compartirles la segunda y última entrada sobre mi viaje a México del año pasado.

Como ya sabrán, la primera entrada se trató sobre el resort y todo lo que tenía para ofrecernos dentro de sus instalaciones. Si aún no han leído la primera entrada, les recomiendo leerla antes de seguir leyendo esta.
(Si pinchan en este texto, podrán ser redirigidos a la primera entrada)

La segunda entrada, por lo tanto, se tratará sobre los tours y paseos adicionales que realizamos durante el viaje (algunos dentro del resort, y otros viajando fuera).


Bueno, haciendo un recuento sobre los tours y salidas que realizamos, tenemos:

- El viaje a Chichén-Itzá con parada en Valladolid y otros sectores turísticos (fuera del hotel).
- El paseo en moto de cuatro ruedas, con excursión a un cenote incluída (dentro del hotel).
- El show con los delfines, que también incluía nadar e interactuar con ellos (dentro del hotel).
- Adicional a esto, fuimos por las nuestras de paseo a Playa del Carmen (fuera del hotel).

Por lo que en total fueron 4 experiencias turísticas: 2 dentro del hotel, y otras 2 fuera del hotel.




Comenzaré entonces por el tour a Chichén-Itzá
Este tour lo contratamos en Playa del Carmen.

Para este tour, nos pasaron a buscar al hotel como a las 8:00 de la mañana y nos subimos a un bus con varias personas. El tour constaba de un paseo por varios cenotes, hasta llegar a una hacienda para almorzar (buffet libre) y luego dirigirnos a Chichén-Itzá. De vuelta, pararíamos en Valladolid y llegaríamos al hotel como a las 9:00 de la noche.


En la primera parada, el cenote era sólo para mirar y se centraban más que nada en las artesanías.
Según entendí, era demasiado profundo y poco seguro para meterse, por lo que, como ya dije, la parada giraba más en torno a tomar aire, salir del bus, caminar un poco, mirar las artesanías y hacerle fotos al cenote.


Las artesanías eran súper lindas, alegres y coloridas, me gustaron bastante.El único problema es que en su mayoría estaban fabricadas con hueso, madera, y otros materiales orgánicos que no me iban a permitir ingresar a Chile. Eso por los controles aduaneros y el SAG, está prohibido.


Luego, fuimos a otro cenote más bonito y en el que sí nos podíamos bañar.
En este estuvimos mucho más tiempo, y tenía varias cosas que en el otro no habían, como renta de chalecos salvavidas, restaurant, clases para bucear, renta de equipos de buzo, y varias cosas más.
El aire que se respiraba era muy fresco y limpio, además que nos tocó un día súper bonito. Habían muchas plantas y vegetación, así que sentía como una verdadera aventura estar en ese lugar y lo disfrutamos bastante.



Posteriormente, nos llevaron a la hacienda donde almorzaríamos.
El menú, como ya dije, era un buffet libre que la verdad estaba delicioso.
Admito que comí como 3 platos jajaja pero siempre de lo mismo. Según me dijeron, lo que tanto me gustó era un pollo con salsa Yucateca y arroz típico de Yucatán. 
Esa hacienda tenía una iglesia dentro, una piscina, un montón de habitaciones y era todo súper bonito.

Después, finalmente, llegamos a Chichén-Itzá, lo cual f
ue definitivamente mi parte favorita del viaje y la única razón para tomar este tour en puntual (aunque, por supuesto, lo pasé bien en todos lados y se agradece la experiencia completa porque mientras a mayor experiencias vividas, más enriquecedor se vuelve el viaje).


Al ingresar, lo primero que debes hacer es mostrar tu ticket, el cual cortan y te permiten pasar. 
En nuestro caso, ya teníamos los tickets con antelación, ya que el guía turístico se había encargado de comprarlos y simplemente nos entregó nuestros tickets dentro del bus para que cada uno pueda ingresar de forma adecuada, pero por supuesto, siempre dentro del mismo grupo de turistas. También, antes de ingresar, desde el mismo recinto hacen una revisión rápida de mochilas, pues hay ciertas cosas que está prohibido ingresar (como dato curioso, los drones y las gopro están prohibidos).

Luego, ya dentro del recinto, el guía turístico realiza la charla informativa y la correspondiente inducción histórica con todo el grupo sentado en círculo alrededor de él.

Antes de llegar a las pirámides, se debe pasar por varias edificaciones previas.
Es importante recordar que esta es una ciudad antigua, Maya, y en ruinas, por lo tanto pirámides no es lo único que podremos encontrar. Existen muchas otras edificaciones, y varias de ellas son tan bonitas y detalladas como las mismas pirámides.


El lugar es muy hermoso y tranquilo, además de ser tan grande y silencioso que entrega una profunda sensación de paz y misticismo. Esto, agregado a los relatos del guía turístico tan apegados a la vida y las costumbres de los mayas, y describiendo cada lugar de manera específica junto con sus características y utilidades, a veces nos hacían creer que casi habíamos viajado a esos tiempos. Todo estaba súper bien contextualizado.


Al llegar a las pirámides, estas superaron mis expectativas (lo que es increíble, porque mis expectativas eran súper altas).
Transmiten una sensación de imponencia tan grande que te quedas alucinada, lo cual es súper raro, pues en la ciudad tenemos edificios mucho más altos que no nos provocan ningún tipo de sensación, y mucho menos esta.
Yo realmente estaba fascinada, con la boca abierta mirando.


Estaba tan maravillada y en mi mundo, que casi ni me tomé fotos o selfies.
Eso es algo que siempre me pasa, principalmente porque me dejo llevar por el momento y olvido todos los planes que tenía. Para bien o para mal, como siempre me pasa, cada vez estoy más acostumbrada y reacciono a salir de toda esa euforia para por lo menos llevarme alguna foto mía de recuerdo. Puntualmente esta mirando al horizonte con la pirámide atrás, es mi favorita y no sólo del tour, sino también una de mis selfies favoritas de la vida.


Y como última parada de este tour, tenemos Valladolid.
Aquí ya estábamos todos bien cansados y sin muchas ganas de recorrer, pero aún así recorrí algunas zonas y lo encontré súper bonito. La iglesia en puntual me encanto, también la plaza y las edificaciones me parecieron muy bonitas y coloridas, todo bien llamativo y súper alegre.

Ahora seguiré con el tour de moto 4 ruedas, donde nadamos en un cenote
Este tour se contrata dentro del hotel y se realiza dentro del hotel, pues el cenote se encuentra dentro de las instalaciones hoteleras.

Este tour fue tan improvisado como divertido, realmente nos la pasamos súper bien.
Al principio debíamos dividirnos entre las motos que habían (eramos 7 y las motos eran 5). Como yo quería ir haciendo fotos del trayecto, compartí moto con mi mamá, y ella fue la que condujo hasta el cenote.


Para llegar allá había que prácticamente darle toda la vuelta al hotel y adentrarse en una selva, lo cuál fue súper entretenido. En este caso, estábamos solo nosotros en el tour y contábamos con 2 guías turísticos, por lo que resultó una experiencia súper personalizada. Éramos mi familia y los guías.Luego, al llevar a la selva, nos adentramos a pie hasta alcanzar un puente que llegaba directo al cenote en cuestión.


Pudimos nadar dentro del cenote, adentrarnos a las cavernas subterráneas e incluso nos prestaron unos snorkels para poder sumergirnos y mirar todo el mundo entero que estaba justo debajo de nuestros pies.
La verdad es que me resultó maravilloso, fascinante e impresionante. Era, de verdad, todo un mundo allá abajo, tan lleno de cuevas, profundidad, piedras, peces, y todo tan inmenso que no se podía ni siquiera ver el fondo. Todo el tiempo estaba pensando "¡Tengo que aprender a bucear, para poder entrar en esas cuevas y explorar todo este lugar!" y la verdad es que aún ahora, sigo pensando lo mismo. Algún día lo haré, no me he quitado la idea de la cabeza.


Este tour incluía una pequeña sesión de fotos para el recuerdo, así que tengo algunas fotos de la aventura dentro del cenote. En mi foto sola salgo súper feliz y emocionada, aunque también estoy toda desarreglada y despeinada jajaja, eso más que nada porque me la pasaba sumergiéndome y dando vueltas bajo el agua.

Lo siguiente, será el show de delfines.
Esto es en el delfinario del mismo hotel, por lo que no tuvimos que salir para realizarlo.

Siempre quise nadar con delfines, tocarlos e interactuar con ellos.
En general, soy una súper fan de los animalitos, pero los delfines en especial me causan mucha ternura y siempre los he percibido algo intocables, probablemente por su hábitat marino. Todo esto junto, hacía que la ansiedad y la emoción fueran tremendas, además que ya habíamos decidido vivir esta experiencia desde Chile mismo, así que llegué a México ya con la seguridad y la idea.

Fue súper bonito y una gran experiencia.
Los delfines son un amor, hacían todo tipo de malabares y hasta respondían preguntas, eran súper obedientes y bien tratados, fue muy tierno y encantador. El guía nos explicó que son delfines rescatados, ya que en las condiciones actuales de su hábitat natural no pueden sobrevivir en el mar, y eso los lleva a sobrevivir en cautiverio o extinguirse. 
Son una raza especial de delfines muy local, por lo que su hábitat es reducido, o eso al menos nos explicaron.
(En la siguiente foto salgo horrible, ya lo sé, pero es que el sol me hacía poner incluso peor cara de la que siempre pongo cuando alguien más me toma fotos jajaja).


Aquí hay que decir algo respecto a las fotografías.
Primero, no se puede ingresar con cámaras o smartphones al delfinario, por lo que tomar las fotos por ti mismo es imposible. Adicional a eso, en el delfinario te toman fotos que después ofrecen venderte al salir de la experiencia, pero honestamente, los precios son sumamente altos y si bien la calidad de las fotos es buena, la calidad del fotógrafo no lo es tanto. No sé si me explico, son fotos de muy buena calidad pero pésimamente tomadas. Sobra equipo, falta talento, y para el precio no es nada conveniente.
Aún así, compramos algunas fotos individuales porque la ocasión lo ameritaba.

Por último pero no menos importante, pasamos a Playa del Carmen.
Aquí simplemente conseguimos transporte y nos fuimos por las nuestras, la idea principal era recorrer el lugar, hacer fotos, y aprovechar de comprar todos los souvenirs allá.

Al llegar, debo decir que me pareció un lugar bastante descuidado y hasta sucio, en comparación a los sitios que había visitado anteriormente. Sí es todo muy bonito y colorido, además que nos tocó un hermoso día, pero me parecía que había que irse con cuidado porque no era un lugar tan seguro como el resto.


Las tiendas tenían cosas muy bonitas y claramente más económicas que las que vendía el propio resort, además de que hacían ofertas para compras al por mayor, lo que es bastante útil cuando tienes una familia grande a la que llevar souvenirs.También, las tiendas de ropa y modas en general tenían muchos productos fabricados por ellos mismos, así que me pareció bastante atractivo y original.


Pudimos ver una presentación típica de la zona, que se realiza cada media hora y según entendí, todos los días.


Recorrimos bastante y la pasamos muy bien, aunque a Playa del Carmen sí que no llevé mi cámara, así que las fotografías que tengo son todas tomadas desde el smartphone. Aún así, me parece que quedaron bastante bonitas, aunque se nota la diferencia.


Y en resumen, puedo decirles que para mí el viaje a México fue una maravillosa y divertidísima experiencia, que repetiría sin dudarlo, de ser posible.
Lo pasé genial, conocí gente y lugares hermosos, me adentre en una cultura alucinante, pude encontrar nuevos intereses, gané nuevas experiencias y conocimientos, pude ampliar mi mirada al vivir en otra realidad (otro país, otra gente, otras historias) y lo más importante, es que tengo un montón de hermosos recuerdos junto a mi familia.


Sin duda, este viaje es una de las experiencias que más valoro y que recordaré siempre.
Está de más decir que recomiendo muchísimo que quién pueda, viva la experiencia. Soy una convencida de que la mejor manera de invertir tu dinero, es en vida. Vive el dinero, viajalo, conviértelo en experiencias y recuerdos para toda la vida.

Es lo que puedo recomendarle a cualquiera, que claro, la situación económica y familiar hacen mucha diferencia, pero no tiene por qué ser ahora. Siempre las cosas mejoran, y cuando mejoren, recuerden mi consejo: Viajen.

Y bueno, aquí doy por terminada la segunda y última entrada del viaje a México.
¡Cariños a todos y gracias por leer!
Nos vemos pronto en una nueva entrada.


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